Al igual que un preso cuenta sus días de condena, yo me pregunto hasta cuándo se mantendrá esta incertidumbre. Yo puedo hacer que cambie, quiero... hacer que cambie, planificarlo a mi antojo.
Y lo que venga después, ¿qué pasará?, siempre la misma pregunta, que se queda sin respuesta una y otra vez. Yo sólo pido un poco de estabilidad, un poco de, no sé, calma. Hasta ahora han predominado los sobresaltos, los cambios de humor, de estado anímico.
Desgraciadamente todo esto se pierde en esta cárcel prismática, en este taco de hojas escritas, en cada palabra que repito, en cada página que retengo.
Los recuerdos se amontonan entre las estanterías, los pupitres, los alógenos. Han sido tantas veces las que esa sensación de soledad ante el verdadero peligro, se ha agolpado en mi cabeza, junto con la de inseguridad, derrotismo, que ya no tengo fuerzas para continuar preguntándome el interrogante sin respuesta que continuamente mi cerebro formula incansable.
Pero todo es por mi culpa, ha sido, y es, una cadena de despropósitos, de comportamientos incorrectos que no son dignos de recordar. Lo que importa ahora es que todo pase, no importa cómo, porque no podría ir mucho peor o mejor de lo que va, sino que llegue a su fin.
Imagino que estoy dispuesta a esperar.
Confesiones
Archivo del blog
jueves, 26 de agosto de 2010
domingo, 22 de agosto de 2010
No words.
Ningún vocablo existente sería suficiente para describir el sentimiento de la estupidez, de creer que no se puede haber dejado más enterrado tu orgullo.
No sé cómo no se me ocurrió antes pensar en lo que podía pasar, y lo peor es que dejé que pasara. Aquéllo que más repulsión me produce, es lo primero que inconscientemente hice.
Definitivamente se puede perder el control de la forma más estúpida.
http://www.youtube.com/watch?v=EH8_dC8aMb8
No sé cómo no se me ocurrió antes pensar en lo que podía pasar, y lo peor es que dejé que pasara. Aquéllo que más repulsión me produce, es lo primero que inconscientemente hice.
Definitivamente se puede perder el control de la forma más estúpida.
http://www.youtube.com/watch?v=EH8_dC8aMb8
jueves, 19 de agosto de 2010
''Aquí yacéis tú y el más mínimo resquicio de creer en ti''.
El sonido de las gotas de lluvia golpeando los cristales de mi ventana me sobresaltaron en medio de la noche. Era imposible volver a conciliar el sueño y más, teniendo en cuenta que las tormentas siempre despertaban en mí, una sensacion de inseguridad y torpeza que no conseguía callar ni la más armoniosa melodía.
Pasados unos minutos, después de que un trueno estridente me hiciera levantar de la cama, decidí enfrentarme a ella, nadie más para poder encubrirme, sólo unas cuantas partículas de H2O y sus estruendosos secuaces frente a un ser racional y las agallas necesarias. Y es que, ese fenómeno meteorológico no había hecho más que revivir y provocar situaciones que hacían que se me encogiera el estómago. Pero sin pensarlo dos veces eché a andar; qué más daba, al fin y al cabo, como he dicho antes, no había nadie más...
El suelo estaba empapado, no mucho más que todo mi cuerpo, pero aún así no podía dejar de caminar, esas ganas brotaban de alguna parte de mí hasta ahora desconocida. Cuando me quise dar cuenta, las luces que iluminaban la urbanización se iban haciendo más y más diminutas, hasta volverse imperceptibles a los ojos de alguien con dos horas de sueño y que pasea sin rumbo fijo en una noche de tormenta. De repente, un muro se levantó frente a mis ojos, surgió así, sin más, de entre la neblina. Comprendí entonces que estaba mucho más perdida de lo que imaginaba y que ese muro ya estaba ahí mucho antes de que yo me tropezara con él aquella noche. Pero estaba claro que un ''simple'' trozo de hormigón no iba a frenar mis ansias de recorrerme toda la ciudad en apenas media hora, así que, crucé la puerta y pasé al otro lado.
A partir de ese momento no sabría describir esa sensación de...total inseguridad, miedo, incluso me atrevería a decir, desnudez ante algo tan...majestuoso e imponente. Me quedé pensando, para variar, rodeando aquel grandioso...no sé cómo demonimarlo. Después de dar muchas vueltas al tema, en el sentido más literal de la expresión, noté que una esquina blanquecina brotaba del gran socavón que tenía frente a mí. Me agaché y desenterré con sumo cuidado el pedazo de papel que asomaba de entre el barro. Había algo escrito. Al ir leyendo cada una de las palabras allí escritas, noté que me ardía esa parte de mi cuerpo de donde había brotado mi miedo y ahroa también, todos mis más horrendos sentimientos y peores recuerdos.
Quise salir corriendo, huir, de aquel horrible lugar, al que, por casualidad o de manera inconsciente, había llegado. Pero no podía, mis piernas no respondían. Quise gritar pero por más que abusaba de mis cuerdas vocales, éstas no emitían sonido alguno. Noté como mi cuerto, movido por el viento, se tambaleaba y se volvía ligero, como restos de ceniza. Y sin poder remediarlo, me derrumbé y me desplomé en medio del hoyo gigante al que había observado durante horas. Allí, sin nadie para encubrirme, sólo mi cuerpo sin vida y unas cuantas partículas de H2O, que consiguieron, una vez más, ganar el orgullo y el amor propio de un ser racional.
Pasados unos minutos, después de que un trueno estridente me hiciera levantar de la cama, decidí enfrentarme a ella, nadie más para poder encubrirme, sólo unas cuantas partículas de H2O y sus estruendosos secuaces frente a un ser racional y las agallas necesarias. Y es que, ese fenómeno meteorológico no había hecho más que revivir y provocar situaciones que hacían que se me encogiera el estómago. Pero sin pensarlo dos veces eché a andar; qué más daba, al fin y al cabo, como he dicho antes, no había nadie más...
El suelo estaba empapado, no mucho más que todo mi cuerpo, pero aún así no podía dejar de caminar, esas ganas brotaban de alguna parte de mí hasta ahora desconocida. Cuando me quise dar cuenta, las luces que iluminaban la urbanización se iban haciendo más y más diminutas, hasta volverse imperceptibles a los ojos de alguien con dos horas de sueño y que pasea sin rumbo fijo en una noche de tormenta. De repente, un muro se levantó frente a mis ojos, surgió así, sin más, de entre la neblina. Comprendí entonces que estaba mucho más perdida de lo que imaginaba y que ese muro ya estaba ahí mucho antes de que yo me tropezara con él aquella noche. Pero estaba claro que un ''simple'' trozo de hormigón no iba a frenar mis ansias de recorrerme toda la ciudad en apenas media hora, así que, crucé la puerta y pasé al otro lado.
A partir de ese momento no sabría describir esa sensación de...total inseguridad, miedo, incluso me atrevería a decir, desnudez ante algo tan...majestuoso e imponente. Me quedé pensando, para variar, rodeando aquel grandioso...no sé cómo demonimarlo. Después de dar muchas vueltas al tema, en el sentido más literal de la expresión, noté que una esquina blanquecina brotaba del gran socavón que tenía frente a mí. Me agaché y desenterré con sumo cuidado el pedazo de papel que asomaba de entre el barro. Había algo escrito. Al ir leyendo cada una de las palabras allí escritas, noté que me ardía esa parte de mi cuerpo de donde había brotado mi miedo y ahroa también, todos mis más horrendos sentimientos y peores recuerdos.
Quise salir corriendo, huir, de aquel horrible lugar, al que, por casualidad o de manera inconsciente, había llegado. Pero no podía, mis piernas no respondían. Quise gritar pero por más que abusaba de mis cuerdas vocales, éstas no emitían sonido alguno. Noté como mi cuerto, movido por el viento, se tambaleaba y se volvía ligero, como restos de ceniza. Y sin poder remediarlo, me derrumbé y me desplomé en medio del hoyo gigante al que había observado durante horas. Allí, sin nadie para encubrirme, sólo mi cuerpo sin vida y unas cuantas partículas de H2O, que consiguieron, una vez más, ganar el orgullo y el amor propio de un ser racional.
Aquí o pisas o te pisan.
Tengo la bonita costumbre de ser más transparente que la vajilla de mi abuela. ¿Y por qué no?, así todo sería más fácil, no habría malentendidos, cero mentiras, cero decepciones.
De la forma en que se entablan ahora relaciones superficiales y profundas lo único que se consigue es todo lo mencionado arriba. Pero eso no es nuevo, la nueva aquí soy yo.
Adoro la inteligencia emocional del ser humano.
De la forma en que se entablan ahora relaciones superficiales y profundas lo único que se consigue es todo lo mencionado arriba. Pero eso no es nuevo, la nueva aquí soy yo.
Adoro la inteligencia emocional del ser humano.
sábado, 31 de julio de 2010
Because the world is round, it turns me on.
Caminos que no llegan a ninguna parte, sonrisas descontroladas, vidas separadas que se juntan. Hay muchas formas de matar el tiempo, de contar los días, de ver pasar las horas. Lo inesperado puede ser a veces la mejor forma de hacerlo. Nada tiene sentido, costumbres, casas, ciudades, lugares, contrarios los unos con los otros, que empiezan haciéndose de rogar y acaban provocando una ambición insaciable.
Mientras todo esto va sucediendo, el resto de la humanidad sigue con sus vidas, no se dan cuenta, siguen absortos en sus trabajos, en sus compromisos, no se paran a pensar en lo que son, en lo que realmente importa. Pero claro, qué van a pensar si en realidad, cuando de verdad lo entiendes, nada importa. Cada detalle, por minucioso que sea, se vuelve el doble de intenso, en cada aspiración notas como cada parte de tu cuerpo sigue su rutina, no los controlas tú, te controlan a ti, porque, de repente lo puedes ver todo desde fuera, tus manos son las de un extraño, ya no sientes el roce de la hierba en tus dedos, como si te hubieras liberado de tu cuerpo. Y cuando parece que ya no puedes perder más el control, te pesan los párpados y no puedes remediar cerrar los ojos, no estás cansado, pero tampoco te sientes con fuerzas para luchar contra el más minúsculo estímulo...todo parece volver a la normalidad.
Pero eso es una simple sensación, porque es a partir de ese momento cuando las pupilas se dilatan hasta cubrir totalmente el iris al reconocer que no hay más realidad que esa, que no puede haber otro presente más tangible que presenciar el ocaso admirando un gigante en forma de A, o atravesar aquel muro que separó dos mentalidades, ahora convertido en una exposición de talento artístico. Incluso pasear, de un lado a otro a la vez que millones de transeúntes, por un puente construido a base de huevo, se hace impensable, o poder observar el proceso de formación de artistas que relatan su evolución en lienzos.
Sólo unos pocos afortunados tienen esa oportunidad. Y menos mal que es así, porque no me gustaría imaginarme a un obseso del placer y de la ebriedad (menos a Mozart), paseándose por una ciudad sacada de un cuento medieval, o por una galería en forma pirámide, o por el lecho de muerte de millones de personas que fueron juzgadas y tratadas como a animales a punto de ser sacrificados y que su único lugar de salida era ``el sector Z´´, en general, por cualquier rincón que merezca algo más que una visión superficial.
Me consuela el estar segura al cien por cien de que he conseguido exprimir, hasta el más mínimo detalle, de cada sitio, de cada placer, de cada sensación, en definitiva, de estos últimos e indescriptibles días.
Mientras todo esto va sucediendo, el resto de la humanidad sigue con sus vidas, no se dan cuenta, siguen absortos en sus trabajos, en sus compromisos, no se paran a pensar en lo que son, en lo que realmente importa. Pero claro, qué van a pensar si en realidad, cuando de verdad lo entiendes, nada importa. Cada detalle, por minucioso que sea, se vuelve el doble de intenso, en cada aspiración notas como cada parte de tu cuerpo sigue su rutina, no los controlas tú, te controlan a ti, porque, de repente lo puedes ver todo desde fuera, tus manos son las de un extraño, ya no sientes el roce de la hierba en tus dedos, como si te hubieras liberado de tu cuerpo. Y cuando parece que ya no puedes perder más el control, te pesan los párpados y no puedes remediar cerrar los ojos, no estás cansado, pero tampoco te sientes con fuerzas para luchar contra el más minúsculo estímulo...todo parece volver a la normalidad.
Pero eso es una simple sensación, porque es a partir de ese momento cuando las pupilas se dilatan hasta cubrir totalmente el iris al reconocer que no hay más realidad que esa, que no puede haber otro presente más tangible que presenciar el ocaso admirando un gigante en forma de A, o atravesar aquel muro que separó dos mentalidades, ahora convertido en una exposición de talento artístico. Incluso pasear, de un lado a otro a la vez que millones de transeúntes, por un puente construido a base de huevo, se hace impensable, o poder observar el proceso de formación de artistas que relatan su evolución en lienzos.
Sólo unos pocos afortunados tienen esa oportunidad. Y menos mal que es así, porque no me gustaría imaginarme a un obseso del placer y de la ebriedad (menos a Mozart), paseándose por una ciudad sacada de un cuento medieval, o por una galería en forma pirámide, o por el lecho de muerte de millones de personas que fueron juzgadas y tratadas como a animales a punto de ser sacrificados y que su único lugar de salida era ``el sector Z´´, en general, por cualquier rincón que merezca algo más que una visión superficial.
Me consuela el estar segura al cien por cien de que he conseguido exprimir, hasta el más mínimo detalle, de cada sitio, de cada placer, de cada sensación, en definitiva, de estos últimos e indescriptibles días.
viernes, 16 de julio de 2010
Perdiéndolo casi todo.
''Puedes hacer todo lo que te propongas'', ''podrías aprender de algunas personas que te rodean''.
Muchos pensarán que no tengo derecho a quejarme, pero aquéllo que hice no sirvió para nada, ni quedarme aquí, ni intentarlo, nada. Sólo sirvió para hundirme más y más y más...
Lo gracioso es que eso no lo ve nadie, y en seguida empiezan a acusarme de cosas que no he hecho y se piensan que soy de piedra, que paso de todo, que me resavala cualquier cosa. Espero que algún día puedan ver lo equivocados que estaban, espero que con lo de hoy se lo haya podido desmostrar, al menos, un poco.
No me voy a quitar culpa, he hecho casi todo mal desde que empezó este año, pero lo pasado pasado está, no hay que darle más vueltas, se supone que aprenderé. Pero el problema es que los demás se han quedado con eso, con que soy una egoísta, con que no me importa nada ni nadie, con que no me intereso por los que me rodean, es decir, totalmente diferente a lo que soy. Pero no me sale...no me sale decir, más bien, no soy capaz de decir, ''qué tal, cómo lo llevas'' o ''lo siento, no volverá a pasar, no te preocupes, la próxima vez te llamaré más'', de hecho lo estoy pensando ahora, y tengo el corazón en un puño y un nudo en la garganta. Lo peor de esto es que, a esa gente si se lo debo, le debo todo eso que no soy capaz ni de susurrar.
Me siento tan inútil, sobro, no quiero nada más que despertarme.
No es justo que después de tantas veces, esta me afecte mucho más y para una vez que necesito tiempo para mí, ellos crean que me son indiferentes. No es justo que después de todo, no haya salido bien nada. No es justo que por una vez que no hagas algo te tachen de ello. Entonces, yo me pregunto, ¿de verdad es justo lo que voy a pasar dentro de a penas dos días?, ¿de verdad me lo merezco?. Sea cual sea la respuesta, espero que mi actitud cambie, que ese telón negro que cubre mis ojos se vuelva transparente, que sea la inversión mejor aprovechada de toda mi vida y que no decaiga, como lo estoy haciendo ahora.
Muchos pensarán que no tengo derecho a quejarme, pero aquéllo que hice no sirvió para nada, ni quedarme aquí, ni intentarlo, nada. Sólo sirvió para hundirme más y más y más...
Lo gracioso es que eso no lo ve nadie, y en seguida empiezan a acusarme de cosas que no he hecho y se piensan que soy de piedra, que paso de todo, que me resavala cualquier cosa. Espero que algún día puedan ver lo equivocados que estaban, espero que con lo de hoy se lo haya podido desmostrar, al menos, un poco.
No me voy a quitar culpa, he hecho casi todo mal desde que empezó este año, pero lo pasado pasado está, no hay que darle más vueltas, se supone que aprenderé. Pero el problema es que los demás se han quedado con eso, con que soy una egoísta, con que no me importa nada ni nadie, con que no me intereso por los que me rodean, es decir, totalmente diferente a lo que soy. Pero no me sale...no me sale decir, más bien, no soy capaz de decir, ''qué tal, cómo lo llevas'' o ''lo siento, no volverá a pasar, no te preocupes, la próxima vez te llamaré más'', de hecho lo estoy pensando ahora, y tengo el corazón en un puño y un nudo en la garganta. Lo peor de esto es que, a esa gente si se lo debo, le debo todo eso que no soy capaz ni de susurrar.
Me siento tan inútil, sobro, no quiero nada más que despertarme.
No es justo que después de tantas veces, esta me afecte mucho más y para una vez que necesito tiempo para mí, ellos crean que me son indiferentes. No es justo que después de todo, no haya salido bien nada. No es justo que por una vez que no hagas algo te tachen de ello. Entonces, yo me pregunto, ¿de verdad es justo lo que voy a pasar dentro de a penas dos días?, ¿de verdad me lo merezco?. Sea cual sea la respuesta, espero que mi actitud cambie, que ese telón negro que cubre mis ojos se vuelva transparente, que sea la inversión mejor aprovechada de toda mi vida y que no decaiga, como lo estoy haciendo ahora.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
